1981: desaparece la palabra República

1981: «República» desaparece también

Dos formulaciones, diez años de distancia

Basta, para empezar, colocar dos frases una junto a otra. Picasso, 14 de abril de 1971: «están destinados al Gobierno de la República española». Roland Dumas, febrero de 1981: «sean entregados, sin nuevos retrasos, al Gobierno español». De un lado: Gobierno de la República española. Del otro: Gobierno español. Entre ambas formulaciones ha desaparecido una palabra: República.

Constatar esta desaparición no basta, evidentemente, para demostrar una falsificación, una apropiación o una traición de la voluntad de Picasso. Entre 1971 y 1981, el mundo político al que el pintor hacía referencia ha cambiado profundamente. Franco ha muerto. El Gobierno de la República en el exilio se ha disuelto voluntariamente. España ha celebrado elecciones. Una Constitución democrática ha sido aprobada en 1978. La monarquía parlamentaria constituye ya el orden constitucional español. El problema es, por tanto, real. Pero precisamente porque lo es, hay que formular una pregunta: ¿mediante qué razonamiento y sobre qué documento se pasa del destinatario nombrado por Picasso al destinatario finalmente elegido? Eso es lo que buscamos.

La sustitución comienza antes de 1981

Los archivos ofrecen una primera sorpresa. La decisión formal de Roland Dumas no es el primer documento en el que Guernica aparece como obra destinada al Gobierno español. El 20 de marzo de 1980, casi un año antes, Javier Tusell, Rafael Fernández Quintanilla y William Rubin, del Museum of Modern Art, concluyen en Nueva York un «Acuerdo de entrega de Guernica al Gobierno español». Un segundo documento del mismo día fija las condiciones y la fecha de entrega «al Gobierno de España». La sustitución institucional ya está, por tanto, incorporada a las negociaciones entre Madrid y el MoMA: el beneficiario operativo es el Gobierno español.1

Roland Dumas todavía no ha dado por escrito su autorización definitiva. Eso significa que, desde 1980, las autoridades españolas y el museo trabajan materialmente en una entrega al Gobierno de la monarquía. La pregunta ya no es: «¿hay que entregar la obra al Gobierno de la República?». Es: ¿en qué condiciones podrá recibirla el Gobierno español? El marco del problema ha cambiado.

¿Cómo justifica Madrid esta continuidad?

Mediante la propiedad. Esa es una de las claves de toda la operación. Javier Tusell y la Administración española han recuperado los documentos de 1937 que prueban los pagos efectuados por el Gobierno de la República a Picasso para el pabellón de París. El razonamiento puede resumirse así: la República encargó y pagó la obra; la República representaba entonces al Estado español; el Estado español continúa existiendo pese a los cambios de régimen; por tanto, el Estado español de 1981 es titular de los derechos patrimoniales adquiridos por el Estado republicano de 1937. El razonamiento no es absurdo. Posee incluso una fuerza jurídica considerable. El País resumía en febrero de 1981 la posición utilizada durante las negociaciones: la titularidad del cuadro correspondería al Estado español, presentado como heredero del título jurídico que había pertenecido al Gobierno de la Segunda República.2 Y aquí reaparece nuestra paradoja.

La República continúa para demostrar la propiedad

Para demostrar que Madrid posee Guernica, se construye una continuidad: Gobierno de la República, 1937 → Estado español, 1981. Pero Picasso no había escrito en 1971 «Estado español». Había escrito: «Gobierno de la República española». Hay que distinguir, por tanto, dos continuidades posibles. La primera es estatal: el Estado español de 1981 puede jurídicamente reivindicar la sucesión de los derechos patrimoniales del Estado español de 1937. La segunda es político-institucional: ¿es el Gobierno de la monarquía de 1981 sucesor del Gobierno de la República en el exilio que Picasso había nombrado expresamente? No es exactamente la misma proposición. La primera puede ser correcta sin que la segunda se desprenda automáticamente de ella.

El verdadero problema está en la palabra «Gobierno»

Si Picasso hubiera escrito «destinado al Estado español», la sucesión sería relativamente sencilla. Los regímenes cambian. El Estado permanece. Pero Picasso eligió la palabra Gobierno y la calificó: de la República española. La distinción no es, por tanto, una sutileza inventada posteriormente. Está dentro del documento. Para pasar de ese Gobierno determinado al Gobierno monárquico de 1981 hay que efectuar necesariamente una operación de interpretación. Eso es precisamente lo que Roland Dumas terminará haciendo.

Febrero de 1981: Dumas abre la puerta

En febrero de 1981, Roland Dumas entrega a Rafael Fernández Quintanilla, embajador español en misión extraordinaria, el documento esperado desde hacía años. El texto pide que Guernica y los estudios que lo acompañan «sean entregados, sin nuevos retrasos, al Gobierno español». Por primera vez, Dumas da por escrito su autorización para el traslado. Ya se había pronunciado favorablemente sobre el principio de un futuro regreso, pero hasta entonces no había emitido esa autorización escrita definitiva.2 El poder que Picasso le había confiado se ejerce finalmente. Dumas considera cumplida la condición política. La puerta puede abrirse.

Una anomalía de fecha que debe señalarse

La fuente contemporánea de El País, publicada el 25 de febrero de 1981, afirma que Dumas firmó el documento el «viernes 21». Pero el 21 de febrero de 1981 fue sábado. Diversas fuentes posteriores conservan, sin embargo, la fecha del 21 de febrero, dos días antes de la tentativa de golpe de Estado del 23 de febrero.3 Esta pequeña discordancia de calendario no modifica el contenido del document. Mais notre méthode oblige à la signaler. La fecha exacta de firma del original, 20 o 21 de febrero, debe verificarse sobre la pieza. Lo seguro es el contexto: el acuerdo definitivo de Dumas precede inmediatamente al 23-F.

Dos días después, hombres armados entran en el Parlamento

La proximidad resulta casi cruel. El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Antonio Tejero y guardias civiles armados irrumpen en el Congreso de los Diputados. En Valencia, el general Milans del Bosch saca los carros de combate a la calle. Durante varias horas, la solidez de la democracia española que Dumas acaba precisamente de considerar suficiente queda sometida a prueba. No debe establecerse ninguna relación causal entre ambos acontecimientos. No existe. Pero históricamente la proximidad es sorprendente. La condición impuesta por Picasso se refería al restablecimiento real de las libertades. Dumas acaba de considerar satisfecha esa condición. Dos días después, unos militares intentan derribar el orden constitucional. El golpe fracasa. Y su fracaso se convertirá a su vez en argumento favorable a la consolidación del nuevo régimen.

Maya Picasso rechaza, sin embargo, el razonamiento

No todos los herederos comparten la interpretación de Dumas. En julio de 1981, Maya Picasso vuelve directamente al documento del 14 de abril de 1971. Su lectura es literal. Picasso escribió República. Y responde: «Y no hay República.» La frase posee una enorme importancia metodológica.4 Demuestra que, en 1981, mientras se organiza el traslado, la interpretación según la cual «República» equivaldría simplemente a «democracia» no resulta evidente ni siquiera dentro de la propia familia Picasso. Maya rechaza precisamente esa equivalencia. Cuando se le opone el argumento de que su padre habría querido, sobre todo, el restablecimiento de un sistema democrático, responde en esencia que la realidad política española no permite eliminar tan fácilmente la cuestión republicana. Finalmente aceptará la decisión mayoritaria de la familia. Pero su objeción permanece en el expediente.

Dos interpretaciones contemporáneas

Tenemos, por tanto, dos lecturas en el momento mismo de la decisión. Dumas: las libertades democráticas han sido suficientemente restauradas; la obra puede entregarse al Gobierno español. Maya: Picasso escribió República; no hay República. No nos encontramos ante: voluntad evidente de Picasso → ejecución administrativa. Nos encontramos ante: documento de Picasso → interpretaciones concurrentes → decisión. Es muy diferente.

Dumas elige la intención frente a la letra

El razonamiento de Dumas puede reconstruirse con bastante claridad. Picasso quería impedir que Franco recuperara el cuadro. Quería el regreso de las libertades. España dispone ahora de una Constitución democrática, celebra elecciones pluralistas, sus instituciones funcionan, la tentativa de golpe de Estado ha fracasado y el régimen ya no es franquista. Que España sea una monarquía y no una República no debe, según esta interpretación, mantener Guernica eternamente en Nueva York. Es una lectura políticamente inteligible. Pero hay que nombrarla correctamente: Dumas privilegia lo que considera la intención profunda de Picasso frente a una lectura literal de la última formulación explícita del pintor. No es necesariamente ilegítimo. Simplemente no es lo mismo que repetir sus palabras.

El Reina Sofía reconoce la dificultad

El expediente Repensar Guernica expone actualmente esta ambigüedad con notable claridad. Recuerda que Picasso había dejado un escrito según el cual la obra pertenecía al pueblo español y debía regresar cuando se restablecieran las libertades democráticas. Pero añade: «en otro documento especificaba que se refería a cuando volviera el Gobierno de la República». Es decir, el propio museo que conserva actualmente Guernica reconoce la coexistencia de ambas formulaciones.5 No se trata de una construcción polémica.

Después llega la mecánica administrativa

Una vez obtenido el visto bueno de Dumas, el expediente acelera. La Administración española dispone de las investigaciones de Tusell sobre la propiedad, de los acuerdos preparados con el MoMA, del consentimiento de la mayoría de los herederos y, ahora, de la decisión escrita de Dumas. El traslado se convierte fundamentalmente en un problema material y diplomático. El 9 de septiembre de 1981, el MoMA entrega oficialmente Guernica y las obras asociadas al Gobierno español.6 El documento de entrega utiliza exactamente esa formulación. No Gobierno de la República. No pueblo español. No Gernika. Gobierno español. La sustitución está completada.

¿El cuadro regresa o llega?

El vocabulario utilizado en 1981 también merece atención. Se habla constantemente del regreso de Guernica a España. La palabra «regreso» posee una enorme fuerza simbólica. Pero materialmente Guernica nunca había sido expuesto en España. Fue pintado en París, presentado en el pabellón republicano de París y posteriormente expuesto en Escandinavia, Gran Bretaña y Estados Unidos. «Regresa», por tanto, menos a un lugar físico que al país al que lo vinculaban su comitente, su autor y su propio tema histórico. El viaje de 1981 es político tanto como geográfico.

Madrid se convierte en escenario de la democracia cumplida

El Gobierno español convierte la llegada de Guernica en un símbolo. El cuadro se instala en el Casón del Buen Retiro, dependiente del Prado. La lectura es clara: Picasso había rechazado a Franco; el cuadro entra ahora en España; por tanto, España se ha convertido en democracia. La obra funciona casi como certificado simbólico de normalización política. Esta lectura posee una fuerza emocional incontestable. Y explica también por qué el detalle del vocabulario republicano de Picasso se vuelve incómodo. El relato nacional necesita a un Picasso reconciliado con la democracia española. No necesariamente a un Picasso que todavía espera la República española.

La desaparición del término se vuelve políticamente útil

No hace falta imaginar una reunión secreta en la que alguien hubiera ordenado: «suprimamos República». La historia rara vez funciona de manera tan rudimentaria. El fenómeno es más sutil. La República en el exilio ha desaparecido en 1977. El Estado español reivindica sus derechos patrimoniales. El Gobierno monárquico es democrático. Dumas considera restauradas las libertades. La mayoría de los herederos acepta. El MoMA quiere ejecutar la voluntad del pintor. En cada etapa, la fórmula Gobierno español se vuelve más operativa y Gobierno de la República española cada vez menos. La palabra no desaparece necesariamente por falsificación. Desaparece por interpretación, sucesión y conveniencia institucional. Quizá eso sea históricamente todavía más interesante.

Pero una conveniencia no se convierte en un original

Aquí la investigación debe mantener su línea. El hecho de que la solución de 1981 pueda ser jurídicamente o políticamente razonable no permite modificar retrospectivamente el documento de 1971. Puede escribirse: Roland Dumas consideró que la España democrática de 1981 satisfacía suficientemente la voluntad política de Picasso y autorizó la entrega al Gobierno español. No puede escribirse sin matices: Picasso quiso que Guernica regresara al Gobierno español de 1981. Esta última formulación convierte una interpretación en una cita.

El Prado sigue sin estar documentalmente resuelto

El cuadro se instala en el Casón del Buen Retiro, dependiente del Prado. Esto parece confirmar el testimonio de Jacqueline Picasso sobre el destino museístico querido por su marido. Pero el problema documental sigue siendo exactamente el ya identificado: ¿dónde está el documento original de Picasso que, según Jacqueline, designa el Prado? Que la solución adoptada corresponda a su testimonio refuerza el interés de esa pieza. No exime de producirla.

Y Gernika queda fuera

La pista vasca tampoco queda resuelta por el traslado. Queda descartada. No es lo mismo. Desde 1966, Oteiza había planteado públicamente la cuestión. En 1977, Gernika había reclamado el cuadro. Dumas todavía señalaba en 1978 el «problema vasco» como uno de los obstáculos al traslado, circunstancia que el Reina Sofía recoge expresamente en su documentación biográfica.7 En 1981, sin embargo, la decisión se adopta: Madrid. El Gobierno español recibe. El Prado expone. La reivindicación vasca no desaparece. Pierde la batalla institucional.

El documento final ya no dice «República»

El 9 de septiembre de 1981, el Museum of Modern Art formaliza la entrega. El título conservado actualmente en los archivos del Reina Sofía es inequívoco: Documento oficial de la entrega del Guernica al gobierno español por parte de MoMA. La cadena está completa:

1937: Gobierno de la República → encargo.
1971: Picasso → Gobierno de la República española.
1980: MoMA + Administración española → Gobierno español.
1981: Dumas → Gobierno español.
9 de septiembre de 1981: MoMA → Gobierno español.

Entre 1971 y 1981, la República ha desaparecido, por tanto, dos veces. Primero como institución. Después como palabra en el acto de entrega.

Décimo balance de la investigación

HECHO ESTABLECIDO: el 20 de marzo de 1980, el MoMA y representantes del Gobierno español concluyen ya acuerdos destinados a preparar la entrega de Guernica al «Gobierno español». HECHO ESTABLECIDO: esta formulación precede a la autorización escrita definitiva de Roland Dumas. HECHO ESTABLECIDO: el razonamiento patrimonial español descansa en una continuidad entre el Estado republicano que había encargado y pagado la obra en 1937 y el Estado español contemporáneo. DISTINCIÓN ESENCIAL: la sucesión patrimonial del Estado no demuestra automáticamente la sucesión del Gobierno monárquico respecto del Gobierno de la República en el exilio expresamente nombrado por Picasso en 1971.

HECHO ESTABLECIDO: en febrero de 1981, Dumas solicita por escrito que la obra sea entregada «sin nuevos retrasos» al Gobierno español. PUNTO POR VERIFICAR: las fuentes secundarias suelen fechar el documento el 21 de febrero de 1981, pero la prensa contemporánea presenta una incoherencia entre el día de la semana y la fecha; el original debe permitir fijarla definitivamente. HECHO ESTABLECIDO: esta decisión se produce inmediatamente antes de la tentativa de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. HECHO ESTABLECIDO: Maya Picasso todavía se niega en julio de 1981 a identificar automáticamente la República escrita por su padre con la monarquía democrática y declara: «Y no hay República».

HECHO ESTABLECIDO: la mayoría familiar acepta finalmente el traslado. HECHO ESTABLECIDO: el 9 de septiembre de 1981, el MoMA entrega oficialmente el conjunto al Gobierno español. HECHO ESTABLECIDO: ninguna pieza localizada hasta ahora muestra al propio Picasso sustituyendo expresamente «Gobierno de la República española» por «Gobierno español». INTERPRETACIÓN DOCUMENTADA: Roland Dumas considera que el restablecimiento de las libertades democráticas realiza suficientemente la intención política profunda de Picasso para autorizar el traslado pese a la ausencia de República. POR ESTABLECER: si existe un acto jurídico explícito que determine que el Gobierno español de la monarquía sucede, para esta disposición concreta, al Gobierno de la República designado por Picasso.

Ahí se encuentra ahora el corazón de la cuestión. Sería excesivo escribir: se falsificó la voluntad de Picasso. Los documentos no permiten afirmarlo. Pero sería igualmente falso escribir: se ejecutó literalmente su voluntad. Los documentos muestran exactamente lo contrario. Fue necesaria una decisión interpretativa.

Y esa decisión cabe en dos líneas que nuestra investigación debe conservar siempre juntas: 1971: «Gobierno de la República española». 1981: «Gobierno español». Diez años. Un régimen desaparecido. Una democracia nueva. Un abogado convertido en intérprete. Y una palabra menos. República.


Notas y fuentes

  1. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Repensar Guernica, «Acuerdo de entrega de Guernica al Gobierno español» y «Acuerdo de condiciones y fecha de entrega de Guernica», Nueva York, 20 de marzo de 1980. Javier Tusell, Rafael Fernández Quintanilla y William Rubin preparan la entrega de la obra al Gobierno español. El segundo documento se conserva en el Archivo Histórico Nacional, FC-Mº_CULTURA, 5, N.56.
  2. Feliciano Fidalgo, «El abogado de Picasso ha firmado ya el documento que permite el traslado de la obra a España», El País, 25 de febrero de 1981. El artículo reproduce la formulación según la cual Dumas pide que el cuadro y sus estudios «sean entregados, sin nuevos retrasos, al Gobierno español» y expone el argumento de continuidad patrimonial entre el Gobierno de la Segunda República y el Estado español contemporáneo.
  3. Diversos relatos posteriores fechan el acto de Dumas el 21 de febrero de 1981. La fuente contemporánea de El País asocia, sin embargo, esa fecha con el «viernes» anterior, aunque el 21 de febrero de 1981 fue sábado. La fecha exacta debe comprobarse sobre el documento original.
  4. Feliciano Fidalgo, «Maya Picasso acepta con reticencias el acuerdo familiar sobre el traslado del Guernica a España», El País, 3 de julio de 1981. Maya se apoya en la declaración del 14 de abril de 1971 y responde expresamente: «Y no hay República», negándose a considerar automática la equivalencia entre República y democracia monárquica.
  5. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Repensar Guernica, «Legitimidad y propiedad». El museo recuerda simultáneamente el escrito sobre el regreso cuando se restablecieran las libertades democráticas y la existencia de otro documento en el que Picasso especificaba que se refería al regreso del Gobierno de la República.
  6. Museum of Modern Art / Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, «Documento oficial de la entrega del Guernica al gobierno español por parte de MoMA», Nueva York, 9 de septiembre de 1981.
  7. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ficha «Roland Dumas». El museo recuerda que Dumas mantuvo todavía en 1978 la necesidad de avances democráticos adicionales y presentó el «problema vasco» como el principal obstáculo al traslado.

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