1977: desaparece el destinatario de Guernica

1977: desaparece el destinatario

El problema ya no es únicamente qué quiso Picasso

En la primavera de 1977, el caso Guernica experimenta una transformación decisiva. Hasta entonces, la pregunta todavía podía formularse así: ¿qué quiso Picasso? A partir de junio, otra cuestión adquiere la misma importancia: ¿qué ocurre con una voluntad cuando la institución designada como destinataria decide dejar de existir? El 14 de abril de 1971, Picasso había escrito: «están destinados al Gobierno de la República española». Seis años después, ese Gobierno sigue existiendo. José Maldonado preside la República y Fernando Valera el Consejo de Ministros. Después, el 21 de junio de 1977, ambos ponen fin a la misión de las instituciones republicanas en el exilio. Entre ambas fechas, nada en los documentos localizados hasta ahora demuestra que Picasso hubiera cambiado el nombre del destinatario. El destinatario, en cambio, va a desaparecer.

18 de marzo de 1977: México cierra primero una puerta

La primera ruptura se produce tres meses antes. Desde la guerra, México había mantenido una fidelidad diplomática excepcional hacia la República española. No había reconocido al régimen de Franco como Gobierno legítimo de España y había continuado manteniendo relaciones con las instituciones republicanas en el exilio. Esa situación termina el 18 de marzo de 1977. José Maldonado comparece junto al presidente mexicano José López Portillo y lee un breve documento anunciando el final de las relaciones diplomáticas entre ambos Gobiernos. Según el relato publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la ceremonia dura apenas unos minutos.1 El gesto posee un alcance enorme. El Gobierno de la República todavía existe, pero acaba de perder su último gran anclaje diplomático.

La ruptura mexicana afecta directamente a Guernica

Esta ruptura no es ajena a nuestro expediente. En 1972, varios exiliados republicanos habían contemplado precisamente trasladar Guernica de Nueva York a México alegando que ese país continuaba reconociendo al Gobierno de la República española. México ofrecía así una posible respuesta al problema material planteado por la destinación fijada por Picasso: un Gobierno sin territorio, pero reconocido por un Estado soberano capaz de acoger la obra. El 18 de marzo de 1977, esa posibilidad desaparece. El Gobierno de la República continúa existiendo, pero prácticamente deja de disponer de un espacio diplomático en el que pudiera materializarse la voluntad de Picasso.

Abril de 1977: tres pretensiones se cruzan

Pocas semanas después, Guernica vuelve al primer plano. El cuadragésimo aniversario del bombardeo provoca una movilización vasca considerable. Gernika reclama el cuadro. El Museo de Bilbao también lo reclama. Artistas, responsables políticos y asociaciones vascas defienden la consigna Guernica Gernikara. El 27 de abril, Jacqueline Picasso escribe al pueblo de Gernika y afirma que un documento de Pablo Picasso conservado por Roland Dumas destina Guernica y sus estudios al Museo del Prado.2 Tenemos, por tanto, tres elementos simultáneos: Picasso, 1971: Gobierno de la República española. Reivindicación vasca: Gernika. Jacqueline, 1977: Prado. Y el único hombre que habría podido articular personalmente las tres dimensiones lleva cuatro años muerto.

Dumas dice, sin embargo: todavía no

Roland Dumas tampoco considera que el regreso pueda realizarse inmediatamente. En un comunicado de 1977 estima que, pese a los progresos realizados, España todavía no posee un régimen plenamente democrático y que el traslado debe esperar.3 El dato es esencial. La carta de Jacqueline no basta por sí sola para abrir las puertas del MoMA. Aunque Picasso hubiera deseado efectivamente el Prado como destino final, continuaba existiendo una condición política. Dumas conserva la llave. Pero, mientras tanto, el destinatario político designado en 1971 se aproxima a su desaparición.

15 de junio: los españoles votan

Las primeras elecciones generales pluralistas desde la guerra se celebran el 15 de junio de 1977. Habían sido convocadas mediante el Real Decreto de 15 de abril y la Junta Electoral Central conserva actualmente sus resultados oficiales.4 Hay que precisar su alcance. España todavía no se rige por la Constitución de 1978. La monarquía de Juan Carlos ya está establecida y el marco jurídico procede todavía en gran medida de la reforma de las instituciones franquistas. Algunas organizaciones republicanas encuentran obstáculos importantes y no todas las fuerzas políticas participan en igualdad de condiciones. Maldonado y Valera lo señalarán expresamente. Pero existe un hecho nuevo: una consulta nacional pluralista acaba de permitir a los españoles elegir a sus representantes. Para las instituciones de la República en el exilio, eso será decisivo.

No reconocen la monarquía como su ideal

El texto final de Maldonado y Valera merece una lectura atenta. Denuncian las anomalías de las elecciones, critican la discriminación sufrida por determinadas organizaciones y lamentan especialmente los obstáculos impuestos al movimiento explícitamente republicano. Después constatan dos hechos: la elevada participación y la aceptación general del resultado electoral. Escriben entonces: «Las Instituciones de la República en el exilio ponen así término a la misión histórica que se habían impuesto.» La formulación es extraordinariamente precisa.5 No proclaman «la monarquía es desde ahora nuestro régimen». Tampoco dicen «la República ha perdido su legitimidad». Dicen: nuestra misión institucional ha terminado.

Y terminan como republicanos

La última parte de la declaración resulta todavía más reveladora. Maldonado y Valera anuncian que continuarán individualmente defendiendo sus ideales y añaden que siguen convencidos de que el pleno desarrollo político y económico de España, la paz y la convivencia entre españoles solo podrán realizarse plenamente «con la República». Es decir: ponen fin al Gobierno. No renuncian a la República. La distinción resulta esencial para nuestra investigación. El 21 de junio de 1977 no constituye una transformación institucional de la República en monarquía. Constituye una autodisolución política motivada por el regreso del sufragio pluralista.

El destinatario desaparece el 21 de junio

Para Guernica, la consecuencia es inmensa. El 20 de junio de 1977 todavía existe un Gobierno de la República española. El 22 de junio ya no existe como Gobierno en ejercicio. El documento de Picasso, en cambio, no ha cambiado. Sigue diciendo: Gobierno de la República española. Por primera vez aparece un desfase completo entre la voluntad escrita y la existencia de su destinatario. Hasta el 21 de junio, una entrega al Gobierno de la República era al menos institucionalmente concebible. Después de esa fecha, ya no lo es de la misma manera.

¿Quién hereda una destinación política?

Aparece entonces una pregunta jurídica rara vez formulada. Supongamos que Picasso hubiera seguido siendo propietario de Guernica y hubiese fijado una destinación futura; supongamos que esa destinación fuera una institución determinada y que esa institución desapareciera antes de poder recibir la obra. ¿Qué ocurre con la destinación? Son posibles varias respuestas: el Estado español podría considerarse continuador jurídico del Estado al que pertenecía la República; la democracia española podría interpretarse como realización de la intención política de Picasso; los herederos podrían tener que intervenir; Dumas podría adquirir una mayor capacidad interpretativa; o la extinción del destinatario podría exigir una nueva decisión jurídica. Pero ninguna de estas soluciones es automática. La desaparición del destinatario crea un problema de sucesión. No modifica retroactivamente el texto de Picasso.

¿Dónde está el acto de sucesión?

Ahí es donde el expediente se vuelve especialmente interesante. Cuando desaparecen las instituciones republicanas, idealmente deberíamos encontrar un documento que dijera que los derechos, pretensiones o responsabilidades del Gobierno de la República respecto de Guernica se transfieren a tal persona o institución; que el Gobierno renuncia a toda pretensión; que considera al Estado español democrático su sucesor para esta cuestión; o, sencillamente, que no reivindica ningún derecho. Hasta ahora no hemos localizado ningún acto de este tipo. Eso no significa que no exista. El fondo Valera es precisamente uno de los lugares donde debemos continuar buscando.

Los archivos no fueron abandonados

La manera en que Maldonado y Valera tratan sus propios archivos vuelve ese silencio todavía más interesante. Los documentos del Gobierno de la República no quedan simplemente abandonados en oficinas vacías. Son preservados. La Fundación Universitaria Española señala que, gracias entre otras a las gestiones de José Maldonado y Pedro Sainz Rodríguez, los archivos de la República en el exilio fueron finalmente trasladados a España y depositados en la Fundación, con disposiciones específicas que aplazaban su consulta.6 Esto demuestra algo: los últimos responsables republicanos piensan en la sucesión de su patrimonio institucional. Organizan la supervivencia de los archivos después de la desaparición del Gobierno. De ahí surge una pregunta casi inevitable: ¿pensaron también en el expediente Guernica?

Valera tenía precisamente un «caso del Guernica»

La cuestión es tanto menos teórica cuanto que el fondo personal de Fernando Valera contiene expresamente documentación clasificada bajo la denominación «el caso del Guernica de Picasso». Y Picasso figura entre sus corresponsales. Seguimos a la espera de las signaturas y del contenido exacto de esas piezas. El 21 de junio de 1977 adquiere así una importancia especial. Si Valera dejó una instrucción sobre Guernica, debería lógicamente encontrarse antes o alrededor de esa fecha. Si no dejó ninguna, ese silencio también tendrá que ser demostrado.

El verdadero tiempo interpretativo de Dumas empieza aquí

La desaparición del Gobierno de la República transforma también la posición de Roland Dumas. Antes de junio de 1977, Dumas interpreta la voluntad de un pintor muerto, pero el destinatario designado por ese pintor continúa existiendo. Después de junio de 1977: Picasso ha muerto. El Gobierno de la República ha desaparecido. Solo quedan para hacer funcionar las instrucciones anteriores los herederos, Dumas, el MoMA, las autoridades españolas y los documentos. El poder interpretativo del abogado aumenta mecánicamente. Se convierte en uno de los pocos actores capaces de relacionar una voluntad expresada en 1971 con una situación política que Picasso nunca conoció.

Y, sin embargo, Dumas todavía no da luz verde

Conviene subrayarlo. La desaparición de la República en junio de 1977 no provoca inmediatamente el regreso del cuadro. Dumas continúa considerando que las condiciones políticas españolas todavía no están suficientemente consolidadas. El Reina Sofía recuerda que en 1978 seguirá exigiendo avances democráticos adicionales y señalará el «problema vasco» como uno de los principales obstáculos.7 Así pues: la República desaparece como destinatario en 1977, pero Guernica sigue sin partir. Habrá que esperar todavía cuatro años. Es durante esos cuatro años cuando se realizará progresivamente la sustitución.

De «Gobierno de la República» a «Gobierno español»

La cuestión abierta a partir del 21 de junio puede formularse con sencillez: ¿quién ocupará el lugar del destinatario desaparecido? ¿El Gobierno vasco? ¿El Prado? ¿Los herederos? ¿El Estado español? ¿El Gobierno de la monarquía? En 1981, Roland Dumas acabará dando su consentimiento para que la obra sea entregada «al Gobierno español». La palabra República habrá desaparecido. Pero esa desaparición léxica estuvo precedida por una desaparición institucional real: la del propio Gobierno de la República.

La distinción es fundamental. No debemos presentar la sustitución de 1981 como un simple juego de manos lingüístico. Existía un problema concreto. Pero debemos preguntar igualmente: ¿sobre qué fundamento jurídico y documental se resolvió esa sustitución?

El Gobierno español de 1977 todavía no es el de 1981

Otra precaución resulta indispensable. Sería anacrónico considerar la España de junio de 1977 como una democracia constitucional ya estabilizada según el marco de 1978. En junio de 1977, la Constitución todavía no existe; las Cortes constituyentes acaban de ser elegidas; la cuestión territorial permanece abierta; la Ley de Amnistía general todavía no ha sido aprobada; la legalización de las organizaciones políticas es reciente y la amenaza militar no ha desaparecido. Es precisamente este contexto el que explica la prudencia persistente de Dumas. La desaparición del Gobierno republicano no va acompañada de una evidencia inmediata sobre quién debe convertirse en su sucesor moral. La Transición todavía está haciéndose.

La República desaparece porque acepta las urnas

Existe, finalmente, una ironía histórica importante. Durante casi cuarenta años, el Gobierno de la República había mantenido una idea: la soberanía pertenece al pueblo. Pone fin a su existencia institucional no porque lo ordene un general, ni porque lo exija una monarquía, sino porque se han celebrado elecciones pluralistas y su resultado ha sido ampliamente aceptado. El círculo institucional casi se cierra. El Gobierno al que Picasso convierte en destinatario desaparece precisamente en nombre del principio político sobre el que fundaba su legitimidad: el sufragio. Eso hace todavía más complejo el problema de Guernica. Picasso había elegido una institución. Esa institución decide voluntariamente retirarse ante una nueva expresión electoral. Pero, entre los documentos localizados hasta ahora, no deja ninguna instrucción explícita respecto al cuadro.

Noveno balance de la investigación

HECHO ESTABLECIDO: el 18 de marzo de 1977, México pone fin a las relaciones diplomáticas que mantenía con el Gobierno de la República española en el exilio. CONSECUENCIA: desaparece entonces el principal espacio diplomático en el que el Gobierno nombrado por Picasso conservaba un reconocimiento estatal efectivo. HECHO ESTABLECIDO: el 27 de abril de 1977, Jacqueline Picasso afirma que un documento conservado por Dumas designa el Prado. HECHO ESTABLECIDO: al mismo tiempo, Dumas sigue negándose a autorizar el traslado porque considera que las condiciones democráticas todavía no se han cumplido plenamente.

HECHO ESTABLECIDO: el 15 de junio de 1977 se celebran elecciones generales pluralistas en España. HECHO ESTABLECIDO: el 21 de junio, Maldonado y Valera anuncian que las instituciones republicanas en el exilio ponen fin a su «misión histórica». HECHO ESTABLECIDO: no renuncian a su ideal republicano y continúan presentando la República como su horizonte político. HECHO ESTABLECIDO: el destinatario institucional nombrado por Picasso en 1971 deja, por tanto, de existir como Gobierno en ejercicio el 21 de junio de 1977. HECHO ESTABLECIDO: los archivos de ese Gobierno son organizados y preservados en lugar de ser abandonados.

POR ESTABLECER: si existe una decisión, una carta o un acta de Maldonado o Valera sobre el futuro de la destinación de Guernica antes de la disolución; si el expediente «caso del Guernica de Picasso» del fondo Valera contiene una instrucción de esa naturaleza; y qué autoridad jurídica establece posteriormente que el «Gobierno español» de la monarquía puede suceder al «Gobierno de la República española» dentro de la voluntad de Picasso.

Ahí está exactamente el punto en el que cambia el caso. Antes del 21 de junio de 1977, la pregunta es: ¿reivindicará Guernica el Gobierno de la República? Después del 21 de junio: ¿quién puede hablar ahora en lugar del Gobierno de la República? El destinatario ha desaparecido. La voluntad, en cambio, sigue escrita. Y es precisamente en ese espacio vacío donde podrán entrar los intérpretes.


Notas y fuentes

  1. Instituto Nacional de Antropología e Historia, Con-temporánea, estudio sobre las relaciones México-España. El 18 de marzo de 1977, José Maldonado y José López Portillo anuncian oficialmente el final de las relaciones entre México y el Gobierno de la República española en el exilio.
  2. Jacqueline Picasso, carta al pueblo de Gernika, Mougins, 27 de abril de 1977, Archivo Histórico Nacional, FC-Mº_CULTURA, 4, N.16. Jacqueline afirma la existencia de un documento de Picasso conservado por Roland Dumas en el que el pintor expresa su deseo de que Guernica y sus estudios sean entregados al Museo del Prado.
  3. Roland Dumas, comunicado sobre Guernica, 1977, Archivo Histórico Nacional, FC-Mº_CULTURA, 4, N.8, fols. 3-5. Dumas considera que, pese a los progresos realizados, España todavía no dispone de un régimen plenamente democrático y que el traslado debe esperar.
  4. Junta Electoral Central, elecciones generales de 15 de junio de 1977. El escrutinio fue convocado mediante el Real Decreto 679/1977, de 15 de abril, y constituye la primera elección general pluralista de la nueva etapa política española.
  5. José Maldonado y Fernando Valera, declaración de París, 21 de junio de 1977. Después de criticar las anomalías del escrutinio pero aceptar su resultado debido a la participación y a su aceptación general, declaran: «Las Instituciones de la República en el exilio ponen así término a la misión histórica que se habían impuesto», al tiempo que reiteran sus convicciones republicanas.
  6. Isabel Balsinde, Catálogo sumario del Archivo del Gobierno de la II República en el exilio. Fondo París (1945-1977), Fundación Universitaria Española. La FUE precisa que la documentación fue finalmente depositada en sus fondos gracias, entre otras, a las gestiones de José Maldonado, con disposiciones específicas relativas a su conservación y consulta.
  7. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, ficha «Roland Dumas». El museo recuerda que Dumas mantuvo todavía en 1978 el principio de un futuro regreso a España, pero exigía avances democráticos suplementarios e identificaba el «problema vasco» como un obstáculo importante.
  8. Museo Reina Sofía, cronología de 1977. El expediente conserva simultáneamente las iniciativas del Gobierno español, las reivindicaciones vascas, los intercambios diplomáticos y las actuaciones de Roland Dumas, permitiendo seguir la transformación del problema después de la desaparición del Gobierno republicano.

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