Fondo Valera: Picasso y el caso Guernica
El fondo Valera: anatomía de una investigación histórica
Cuando un inventario de archivos se convierte en escena de investigación
Una investigación histórica no comienza siempre con el descubrimiento espectacular de una carta desconocida. A veces empieza con una línea en un inventario. Un nombre. Un expediente. Una coincidencia de fechas. Después, una pregunta.
En el fondo personal de Fernando Valera, último presidente del Consejo de Ministros de la República española en el exilio, Pablo Picasso aparece entre los principales corresponsales. En ese mismo fondo, los archiveros señalan además una documentación titulada: «el caso del Guernica de Picasso». Esto todavía no demuestra que Picasso y Valera mantuvieran correspondencia sobre Guernica. Pero basta para abrir una investigación y, sobre todo, para mostrar cómo funciona: distinguir lo que el archivo establece, lo que sugiere, lo que todavía no permite afirmar y buscar después la pieza capaz de unir los indicios.
El resto de este artículo es el relato de esa búsqueda.
Nuevas piezas: el fondo Valera
Un descubrimiento de inventario
Una investigación no progresa siempre porque un documento desconocido aparezca repentinamente dentro de una caja. A veces avanza primero porque un inventario indica dónde mirar. Eso es exactamente lo que acaba de ocurrir con Fernando Valera.
Buscábamos saber si Pablo Picasso mantenía relaciones con el hombre que, desde el 28 de febrero de 1971, presidía el Gobierno de la República española en el exilio, es decir, precisamente el Gobierno que Picasso designa unas semanas después cuando escribe, el 14 de abril:
«están destinados al Gobierno de la República española».
La pregunta era sencilla: ¿Picasso conocía realmente a ese Gobierno y a su presidente o utilizaba únicamente una fórmula política general? El inventario del fondo Fernando Valera aporta una primera respuesta. Y es mucho más interesante de lo previsto.
El fondo existe y es considerable
Los archivos personales de Fernando Valera se conservan dentro del Fondo París del Archivo de la II República Española en el Exilio, en la Fundación Universitaria Española de Madrid. Isabel Balsinde ofrece sus dimensiones: 75 legajos y 2.135 registros documentales. La documentación cubre los años 1947-1977, prácticamente el periodo durante el cual Valera ejerce sucesivamente responsabilidades en el Gobierno republicano en el exilio: Hacienda, Justicia, Asuntos Exteriores y, finalmente, Presidencia del Consejo.1
La mayor parte del fondo está formada por correspondencia, pero contiene también actas, acuerdos internacionales, informes, discursos, comunicados, recortes de prensa y fotografías. No estamos, por tanto, ante unos cuantos papeles personales dispersos. Estamos ante los archivos de trabajo de un hombre situado durante treinta años en el centro del aparato gubernamental republicano.
Una línea en el inventario
Después aparece la primera pieza que nos interesa. Balsinde enumera las materias representadas en el fondo Valera: refugiados, Resistencia francesa, aniversarios del 14 de abril, ONU, acuerdos internacionales, informaciones reservadas, Congreso de Múnich, relaciones con los países del Este, universidad, nacionalismos, libertad de prensa, Julián Grimau… Y, en medio de esa larga lista:
«el caso del Guernica de Picasso».
La fórmula es capital. No demuestra todavía nada sobre el contenido del expediente, pero establece que en los archivos de Fernando Valera Guernica no aparece únicamente de manera incidental en un artículo de prensa o una correspondencia artística. Existe documentación suficientemente identificable para haber sido descrita por los archiveros como un caso. Exactamente la palabra a la que nuestra propia investigación nos había conducido.1
Después aparece una segunda línea
Unas líneas más adelante, Balsinde enumera a los principales corresponsales de Valera. La lista es impresionante: Josep Tarradellas, Juan Negrín, Victoria Kent, María Casares, Margarita Nelken, Léon Blum, Winston Churchill, Georges Pompidou, Pablo Casals, Federica Montseny, François Mauriac, Mário Soares… Y también: Pablo Picasso.1
Obtenemos así dos informaciones independientes dentro de la misma descripción archivística: el fondo Valera contiene documentación sobre «el caso del Guernica de Picasso» y Pablo Picasso figura entre los principales corresponsales de Fernando Valera.
Es aquí donde la investigación cambia de nivel.
Dos indicios no constituyen todavía una sola pieza
Sería muy tentador unir inmediatamente ambas informaciones: Picasso mantiene correspondencia con Valera; Valera posee un expediente Guernica; por tanto, Picasso y Valera mantenían correspondencia sobre Guernica.
Todavía no podemos escribirlo. Sería precisamente cometer el error metodológico que esta investigación intenta evitar. El inventario no establece aún que la correspondencia Picasso-Valera forme parte del expediente Guernica. Las cartas pueden tratar de otra cosa. El «caso del Guernica» puede estar formado por informes gubernamentales, recortes de prensa, notas internas o correspondencia con terceros. Incluso podría haberse constituido progresivamente alrededor de informaciones relativas a Picasso sin contener una sola carta del pintor.
Tenemos, por tanto, dos indicios particularmente fuertes. Todavía no tenemos su unión documental.
Pero «principal corresponsal» tampoco es una expresión anodina
También hay que evitar el exceso contrario. Picasso no aparece en una lista exhaustiva de miles de nombres. Balsinde lo cita entre los principales corresponsales de Valera. Esto permite, como mínimo, descartar una hipótesis que resulta ya difícilmente sostenible: la de un Picasso sin relación personal alguna con el último jefe del Gobierno republicano.
El inventario documenta una relación epistolar. Lo que todavía ignoramos es su frecuencia, sus fechas, su contenido, quién escribía a quién y si Guernica aparece en ella.
Esas son ahora las preguntas exactas.
El propio archivo nos advierte
Otro pasaje del estudio de Balsinde resulta aquí particularmente valioso. Cuando el fondo parisino de la República llegó a España en 1979, estaba desorganizado y en condiciones materiales difíciles. Los documentos habían sido transportados desde el sótano de una embajada parisina y una parte de su clasificación original se había perdido. El primer inventario tuvo que completarse y profundizarse durante años.1
Más importante todavía: Balsinde advierte expresamente que, aunque la mayor parte de los papeles de cada responsable fue reunida dentro de su subsección, una parte de su documentación permanece dispersa en otras secciones del fondo. Para nuestra investigación, esta observación funciona casi como una instrucción. Buscar únicamente Fernando Valera → Picasso quizá no baste. Habrá que buscar también en Presidencia de la República, Presidencia del Consejo de Ministros, Ministerio de Asuntos Exteriores, Ministerio de Información, organismos internacionales, correspondencia gubernamental y eventualmente en los expedientes personales de otros responsables.
Un archivo no es un motor de búsqueda perfectamente ordenado. Un documento puede encontrarse allí donde la Administración que lo produjo tenía una razón para clasificarlo, no allí donde el historiador del siglo XXI desearía encontrarlo.
El catálogo tampoco es más que un catálogo sumario
La FUE precisa además que su nuevo Catálogo sumario del Archivo del Gobierno de la II República en el exilio redujo voluntariamente las descripciones documentales a los elementos esenciales para facilitar la búsqueda.2 Este punto importa mucho.
La ausencia en línea de una entrada como «Carta de Pablo Picasso a Fernando Valera, 14 de abril de 1971» no significa en absoluto que una pieza de ese tipo no exista. Un catálogo sumario puede registrar un legajo simplemente bajo «correspondencia», «Picasso», «Guernica», «asuntos culturales» o una signatura sin describir individualmente cada documento.
Hemos llegado al límite natural del catálogo.
Ahora hay que abrir el expediente.
La pieza ideal
Sabemos ya cuál sería el descubrimiento más fuerte: una carta de Picasso a Fernando Valera, fechada alrededor de abril de 1971, que mencione Guernica y su destino. Sería casi la pieza perfecta.
Pero existen otros documentos casi tan importantes. Una respuesta de Valera a Picasso demostraría que el jefe del Gobierno republicano conocía directamente la voluntad del pintor. Una nota de la Presidencia del Consejo que mencionara la declaración del 14 de abril establecería el conocimiento institucional del documento. Un acta del Consejo de Ministros dedicada a Guernica haría pasar el asunto de la correspondencia personal a la acción gubernamental. Una carta Valera-Dumas demostraría que los dos hombres situados a ambos lados del mandato de Picasso se comunicaron. Una correspondencia con Jacqueline Picasso después de abril de 1973 confirmaría la pista señalada por la prensa mexicana. Y una instrucción de 1977 sobre el destino del cuadro antes de la desaparición de las instituciones republicanas podría resolver uno de los mayores silencios de nuestro expediente.
Incluso una decepción sería información
Supongamos, sin embargo, que los archiveros respondan: las cartas Picasso-Valera no tratan de Guernica; el expediente «Guernica» solo contiene artículos de prensa; no existe ninguna decisión gubernamental, ninguna carta de Dumas y ninguna instrucción de 1977.
El resultado sería decepcionante. Pero históricamente sería extremadamente importante. Podríamos escribir entonces con mucha mayor certeza:
Valera conocía a Picasso y conservaba en sus archivos un expediente dedicado a Guernica, pero ningún documento actualmente localizado demuestra que el Gobierno de la República reivindicara formalmente el destino que Picasso le había atribuido.
Eso sería un hecho. No una suposición.
La investigación funciona también cuando destruye su propia hipótesis.
La ausencia de pieza se convertiría entonces en pregunta
Porque una ausencia documentada no haría desaparecer el problema. Lo desplazaría. ¿Por qué el Gobierno republicano no habría hecho nada? ¿Ignoraba la declaración del 14 de abril? ¿Consideraba que el cuadro debía permanecer en el MoMA hasta una restauración efectiva de la República? ¿Dejaba a Picasso y Dumas resolver solos la cuestión? ¿Había renunciado a intervenir por razones diplomáticas? ¿El proyecto mexicano de 1972 era una iniciativa exterior al Gobierno? ¿O desaparecieron documentos?
Ya no bastaría con decir: no hemos encontrado nada. Habría que explicar por qué esa ausencia resulta, en sí misma, históricamente notable.
Otra pista: Salamanca
La historia material del fondo abre todavía otra posibilidad. Balsinde explica que las series descritas en profundidad fueron microfilmadas y que una copia de esos fondos fue también depositada en los archivos de la Guerra Civil de Salamanca.1 La sección de «cargos institucionales», en la que figura Valera, formaba parte de las secciones ya descritas en su totalidad cuando publicó su estudio.
Esto podría ofrecer una segunda vía de acceso documental en caso de necesidad. La prioridad sigue siendo, evidentemente, el original conservado en la FUE. Pero una buena investigación no depende nunca de una sola puerta cuando puede existir una segunda.
Por qué 1969-1973 es nuestra primera ventana
Hemos solicitado una investigación más amplia, hasta 1977, pero el primer núcleo se encuentra entre 1969 y 1973. 1969: Dumas declara en nombre de Picasso que Guernica debe volver al Gobierno de la República cuando la República sea restaurada. 1970: Picasso formaliza el papel de Dumas. 28 de febrero de 1971: Valera se convierte en presidente del Consejo. 14 de abril de 1971: Picasso escribe «Gobierno de la República española». 1972: exiliados contemplan el traslado a México precisamente porque ese país continúa reconociendo a ese Gobierno. 8 de abril de 1973: Picasso muere.
Si existe una relación documental directa entre Picasso, Valera y Guernica, es en esta ventana donde su probabilidad parece mayor.
Después, 1973-1977
La segunda ventana comienza con la muerte de Picasso. Hay que buscar entonces a Jacqueline Picasso, Roland Dumas, el MoMA, las gestiones mexicanas, la reivindicación vasca, las reacciones a la sucesión y, sobre todo, la primavera de 1977.
Porque el 21 de junio el Gobierno de la República deja de existir. Si alguna vez consideró Guernica como una responsabilidad institucional, debemos preguntarnos si queda alguna huella cuando liquida sus propios asuntos.
Probablemente sea la última oportunidad documental de ver a ese Gobierno hablar por sí mismo del cuadro que Picasso le había destinado.
Hemos escrito, por tanto, a los archivos
La solicitud dirigida a la Fundación Universitaria Española se refiere precisamente a la correspondencia Fernando Valera-Pablo Picasso; las signaturas del expediente «caso del Guernica de Picasso»; las fechas, remitentes y destinatarios; cualquier posible referencia a la declaración del 14 de abril de 1971; la correspondencia con José Maldonado, Roland Dumas, Jacqueline Picasso y el Museum of Modern Art; y las condiciones de reproducción de las piezas.
Este capítulo debe detenerse momentáneamente aquí.
Ante una puerta de archivo.
Es una situación suficientemente rara para conservarla tal cual dentro del relato de la investigación. Todavía no sabemos qué hay detrás. Pero sabemos ya qué puerta abrir.
Decimotercer balance de la investigación
HECHO ESTABLECIDO: el fondo personal Fernando Valera cubre 1947-1977 y comprende 75 legajos y 2.135 registros. HECHO ESTABLECIDO: la mayor parte de esa documentación está formada por correspondencia. HECHO ESTABLECIDO: el inventario identifica expresamente entre los temas del fondo «el caso del Guernica de Picasso». HECHO ESTABLECIDO: Pablo Picasso figura entre los principales corresponsales de Fernando Valera.
NO DEDUCIR TODAVÍA: estas dos menciones no demuestran que la correspondencia Picasso-Valera conservada trate de Guernica. HECHO ESTABLECIDO: la organización material del fondo es imperfecta y una parte de los documentos de los responsables gubernamentales puede encontrarse en otras secciones del archivo. CONSECUENCIA METODOLÓGICA: la búsqueda debe superar el expediente personal de Valera y cruzar las series institucionales.
POR ESTABLECER: número, fechas y contenido de las cartas Picasso-Valera. POR ESTABLECER: presencia eventual del documento del 14 de abril de 1971 o de una copia en los archivos republicanos. POR ESTABLECER: existencia de una respuesta de Valera o de una decisión del Consejo de Ministros. POR ESTABLECER: correspondencias Valera-Dumas, Valera-Jacqueline Picasso o Gobierno republicano-MoMA. POR ESTABLECER: existencia de una decisión adoptada antes del 21 de junio de 1977 sobre el destino de Guernica.
Hemos superado, por tanto, una etapa importante. Al comienzo de esta investigación preguntábamos:
¿Existe siquiera algo en los archivos del Gobierno republicano relativo a Guernica?
Ahora podemos responder:
Sí.
El inventario lo dice expresamente. La pregunta ya no es:
¿existe el expediente?
Se ha convertido en:
¿qué contiene el expediente?
Y entre esas dos preguntas se encuentra toda la diferencia entre una intuición y una investigación histórica.
Notas y fuentes
- Isabel Balsinde, «El Archivo de la II República Española en el Exilio: estado de la cuestión», Cuadernos para Investigación de la Literatura Hispánica, Fundación Universitaria Española. Balsinde describe el fondo Valera, sus 75 legajos, sus 2.135 registros, el periodo 1947-1977 y sus materias, entre ellas «el caso del Guernica de Picasso», y cita a Pablo Picasso entre los principales corresponsales de Valera. Expone asimismo las condiciones materiales de llegada y reclasificación del Fondo París. Fuente ↩
- Isabel Balsinde, Catálogo sumario del Archivo del Gobierno de la II República en el exilio. Fondo París (1945-1977), Fundación Universitaria Española. La FUE precisa que el catálogo redujo voluntariamente las descripciones a sus elementos esenciales para facilitar la localización documental. Fuente ↩
- Fundación Universitaria Española, «Biblioteca. Archivo de la II República española en el exilio». La Fundación recuerda que el fondo procedente de París llegó a España en 1979 después del acuerdo entre José Maldonado y Pedro Sainz Rodríguez. Fuente
- Sonsoles Cabeza Sánchez-Albornoz, Historia política de la Segunda República en el exilio, Fundación Universitaria Española. Obra dedicada a las actividades desarrolladas por las instituciones republicanas para mantener durante el exilio su legalidad y su legitimidad. Fuente